Estos últimos días he dedicado buena parte del tiempo para pensar y leer sobre diversos temas que me atraen. Una de las cosas que he estado pensando es en el desarrollo sistemático de otros creyentes. En una palabra: Discipulado.
En esta ocasión no hablo de un programa de discìpulado que usualmente utilizamos en nuestras iglesias (que son una herramienta necesaria y valiosísima). Más bien hablo de la actitud de invertir, en todo sentido, en otros para su desarrollo y crecimiento en la vida.
Volví a leer la historia fasinante del que se le describe como el discípulo más cercano de Juan (el mismísimo discípulo amado de Jesús): Policarpo. Este hombre parece haber estado muy de cerca con el apóstol y haber capatado las enseñanzas del mismo. Policarpo discipuló a Ireneo, transmitiendo fielmente las enseñanzas del Maestro. Seguir la “cadena” es difícil, pero de esta manera el cristianismo se ha transmitido de generación a generación, y ahora tú y yo tenemos el mismo reto.
Desarrollar a otros cristianos es algo muy importante en VidaNueva. Gracias a Dios contamos con muchos buenos discipuladores, comprometidos con invertir en la vida de otros. Que el Maestro nos guíe para desarrollar a aquellos que estarán dispuestos a desarrollar también a otros…


JAJAJAJA! buenisimo. no te imaginas lo mucho que me dice esto. si algún día tienes tiempo avisame, y hablamos aunque sea un rato
. Animo con todo. cuidate viejo. saludame a tu familia