Si eres salvadoreño sabes que el día de ayer regresaron al país los seleccionados de fútbol playa de El Salvador, luego de haber puesto en alto el nombre de nuestra nación al obtener un muy merecido cuarto lugar a nivel mundial en esta disciplina. Piénsalo: ¡Al fin El Salvador puede ser contado entre los mejores del mundo en cuanto a fútbol se refiere!
Si le has seguido la pista a esta selección, sabrás de los méritos realizados para obtener dicha posición (y todavía hay algunos que tienen el desatino de decir que fue producto de simplemente buena suerte—que le pregunten a Argentina y a Italia). Sin embargo, si piensas qué fue lo que conquistó tanto el corazón de todos los salvadoreños, creo que fácilmente puedes llegar a la conclusión que no fue el desempeño deportivo solamente. Creo que fue el logro, combinado con la actitud de humildad, el trabajo duro y la entrega por la camisola.
Pienso que en este mundo estas actitudes todavía son muy apreciadas… pero pocos están dispuestos a hacerlas parte de sus vidas. Si lo piensas con honestidad, es “bonito” ver la historia de un grupo de pescadores humildes que conquistaron, por medio del trabajo duro y compromiso con su nación, lo que las “grandes estrellas” conquistan, y conservar su humildad en el proceso… pero pocos estamos dispuestos a hacer lo mismo en nuestro día a día. Muchos de los millones que ovacionamos a estos humildes futbolistas, quizá somos personas que queremos sobresalir a toda costa llevándose de encuentro a quien sea necesario, con actitudes negligentes y sin ninguna disposición a trabajar duro, sin ningún compromiso verdadero con una causa que no sea nosotros mismos…
Y es que la humildad, el trabajo duro y el compromiso con una causa más grande que nosotros, son pensamientos muy bonitos… mientras no nos toque vivirlo a nosotros en nuestro día a día. ¡Qué reto poder ser de los mejores en el mundo! ¡Pero qué reto más grande hacerlo con humildad, trabajo duro y compromiso!


Yo me quedo con lo hecho por Rudis Gallo, su director técnico: vio lo que los demás no vieron, e hizo lo que los demás no hicieron, la humildad del equipo fortaleció el trabajo y produjo los frutos