Al estar estudiando el carácter de Filemón descrito por Pablo, específicamente la oración de Pablo por su amigo, me llama la atención muchas cosas “profundas” que el apóstol menciona. Pero te cuento algo que va en contra de una costumbre muy “salvadoreña”.
¿Has escuchado a alguien expresar frases como: “No tengo pelos en la lengua” o “Yo no ando con medias tintas”, etc.? Estas son formas salvadoreñas de justificar que soy áspero en mis relaciones con otros. Este no era el caso de Filemón. Pablo reconoce en su amigo que por él “han sido confortados los corazones de los santos”. Algunos datos interesantes: confortar quiere decir dar fuerza, animar, alentar, consolar al afligido. Corazón, en este pasaje en particular, se refiere a los sentimientos, a lo entrañable de las personas.
Filemón era un hermano que animaba y consolaba a los hermanos. Tú y yo diríamos hoy en día que era alguien que “te hacía sentir bien”. Él no era áspero con los demás, no era una persona amargada que dañaba a sus hermanos. Por el contrario, da la impresión que siempre tenía algo bueno que decir. ¡Cuánto necesitamos ser así! Se trata de una actitud en la vida en la cual cómo otros se sienten se vuelve relevante.
Cómo hacemos sentir a los que están a nuestro alrededor sí importa… ni “tener la razón”, ni las “buenas intenciones” deben opacar esta verdad.


Muy de acuerdo y muchas gracias por tu predicación de ayer, fue realmente ministrante.