A veces me decepciona mucho el hecho de que el error atraiga más que la verdad. Ponte a pensar: A las personas le es más atractivo creer y vivir una mentira que creer y vivir una verdad. Esto es así en muchos aspectos de la vida… Cuando se trata de elegir entre una vida sin Cristo o una llena de Él; entre vivir para lo eterno o vivir carnalmente para lo terrenal; entre conocer más Su palabra o ver TV; entre congregarte en una buena iglesia o ir de compras al “super” ese preciso día… La lista sería interminable.
Te comento lo anterior porque es algo muy común (lo digo con dolor) entre los jóvenes. Y es que, la verdad demanda un compromiso, demanda un cambio, y las personas no estamos dispuestos a que nuestras malas obras sean reprendidas y sacrificialmente sustituidas por las obras de la verdad… de la luz. Recuerdas cuando Jesús dijo, en Juan 3:19-20
Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
¿Eres de los que hay que estar “jalando” hacia la luz, o vienes tú sólo? Cuando se trata de congregarte (en la iglesia, en un CDV, en DC, en Reto o en Fase7… perdón la terminología muy “VidaNueva”), ¿eres de los que “le cuesta”? Cuando se trata de leer tu Biblia, de orar, de participar del discipulado… ¿eres de los que “hay que rogar”? No lo digo en mal, solo quisiera que hubieran cada vez más personas que no les moleste tanto la luz…

