Yo te he dicho que me gusta la música bien tocada (creo que bien ejecutada sería una mejor forma de decirlo). Bueno, pues el día de ayer escuché tocar juntos a algunos de nuestros jóvenes a quienes Dios les ha dado mucho talento. Se están preparando para tocar en un campamento. A mi gusto, lo hacen muy bien.
Al estarlos escuchando se me vino el pensamiento este pasaje en Gálatas 5:22 y 23:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Este es un pasaje que nuestros jóvenes y nuestros niños conocen muy bien. Fue el verso lema de EBDV 2008, así que no fue raro para ellos escucharlo una vez más. Mi punto con ellos (contigo ahora) es resaltar la última frase: “contra tales cosas no hay ley”. Creo que pocas veces pensamos en lo que esto implica.
La carta de Pablo a los Gálatas es un ataque frontal al legalismo. Es decir, un ataque a esta forma de hombres de medir la espiritualidad a través del cumplimiento (o la falta de cumplimiento) de mandamientos de hombres.
Este es un riesgo muy sutil en nuestras congregaciones. Ponte a pensar. Si un joven no aplaude en la congregación no es tan espiritual como aquel que levantó sus manos. O si alguien toma tiempo para estar con el Señor al medio día, no es tan espiritual como aquel que lo hace de madrugada. ¡Cuidado! Creo que la mejor definición está en Gálatas 5:15 y 26, cuando describe esta comparación absurda los unos contra los otros. Sospecho que en el cielo nos llevaremos muchas sorpresas. Por supuesto, el balance en todo esto es un compromiso con la verdadera santidad y adoración al Rey.
Es en ese contexto, luego de describir los elementos del fruto del Espíritu, que Pablo dice que contra tales cosas no hay ley. Otra forma de decirlo sería: “No puedes juzgar ni comparar este resultado contra lo que produce cualquier ley”. Esto es andar en el Espíritu, viviendo por gracia. Es decir, cuando tu fe te mueve a obrar por puro amor, como lo dice en Gálatas 5:6 y el Espíritu empieza a transformar tu vida.
Mi reto para estos jóvenes fue que lo que es espiritual, es espiritual y no puede ser “cubierto” o “imitado” por ninguna expresión externa, por lo que, en medio de sonar muy bien (musicalmente hablando), nuestro deseo debe ser que sea una expresión natural del crecimiento que está dando Dios.
¿Estás creciendo en el Señor? ¿Hay fruto evidente en tu vida? Ahora entiendes que no hablo de si haces “esto o aquello”, sino más bien… ¿estás permitiendo que el Espíritu Santo tome mayor control de tu vida?


cierto contra el amor no hay ley..