¿Y que tengo que ser perfecto?

Posted: Viernes, noviembre 25, 2011 in Uncategorized

Esta es una pregunta que en más de una ocasión me han hecho, con un tono retórico que indica que la respuesta es negativa. Es decir, cuando de repente nos damos cuenta de la faltas en nuestro carácter, el pensamiento que viene es: Pero la verdad es que no tengo que ser perfecto. Pero la Biblia dice que sí…

Las Escrituras señalan en varias ocasiones que tú y yo debemos anhelar y perseguir la perfección. Frases como “sed pues perfectos, así como vuestro Padre es perfecto” ó “para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” nos señalan una intención clarísima de parte de nuestro Maestro: Perfeccionarnos, es decir, madurarnos, introducirnos a un proceso de instrucción continua que nos permita crecer.

“Pero nunca llegaré a ser perfecto en esta tierra”. Pero cuando entiendes que nuestra oportunidad es participar de la naturaleza misma de Dios, y que para ello debemos luchar contra nuestros deseos carnales y esto nos llevará a una vida plena… ¡entonces vale la pena seguir este camino de por vida!

Así que, la próxima vez que nos encontremos a nosotros mismos mintiendo para salir adelante en un trámite; dando soborno para avanzar en un proceso; copiando en un examen; conduciendo en sentido contrario para llegar más rápido; etc. etc.; y pensemos que son pequeñas cosas porque la idea no es que seamos perfectos… pensémoslo dos veces. Porque la idea sí es que seamos perfectos y que batallemos hasta la sangre, combatiendo contra el pecado en nuestras vidas. Para mí: ¡todo un reto!

¿Debemos ser diferentes?

Posted: Jueves, noviembre 17, 2011 in Uncategorized

Muchos me preguntan–y es una pregunta que recibo muy a menudo: ¿Debemos ser diferentes? Entiéndase ser diferentes al hecho de que si por ser hijos de Dios debemos diferenciarnos del mundo… Y creo que la pregunta está mal planteada… Te lo explico.

Creo que muchos en el cristianismo tratan de ser diferentes “por ser diferentes”. Esta idea es la que ha llevado la cuestión hasta el extremo del legalismo en muchas congregaciones. Pero, si lo que quiero es ser diferente… píntate el pelo de plateado brillante y ponte tantos “piercings” como el cuerpo te aguante–cualquier parecido a la realidad sería una gran coincidencia–y te aseguro que serás diferente.

Es que el punto no es si debemos ser diferentes o no… es más bien que ¡somos diferentes! Punto. No es que quiera serlo, no es que deba serlo, no es que aparente serlo… es que lo soy. Cuando tú y yo tuvimos ese precioso encuentro con nuestro Señor Jesucristo, por Su gracia él…

- Nos hizo pasar de tinieblas a luz

- Estábamos muertos y nos dio vida

- Éramos hijos del diablo y ahora somos hijos de Dios

- Éramos peces ahora somos ovejas

- Éramos esclavos del pecado ahora somos siervos de la justicia

- No teníamos esperanza y ahora tenemos la esperanza de gloria

¡Somos diferentes! Creo que nuestro corazón, nuestros pensamientos, nuestras costumbres, nuestros deseos, nuestros propósitos, nuestra forma de ver la vida, etc., etc. han sido hechas nuevas. La pregunta más bien es ¿vives de acuerdo a lo que eres? ¿Vives como muerto o como vivo? ¿Vives como pez o como oveja? No se trata de querer ser diferente… se trata de que eres diferente… ¿Alguien podría notarlo?

Siguiéndole de lejos

Posted: Miércoles, noviembre 16, 2011 in Uncategorized

¿Crees tú que Pedro quería negar a Jesús? ¿Crees que se lo propuso? La Biblia nos muestra todo lo contrario. Pedro se había propuesto a no escandalizarse y nunca negarle. Pero entonces, ¿por qué le negó? Creo que por lo que dice Marcos 14:54… porque le seguía de lejos.

Veo que esa noche histórica, Pedro descuidó su vida de oración; los discípulos dejaron de estar juntos–descuidaron la unidad; Pedro dejó de depender del control de Dios–tomando la espada; siguió de lejos a Jesús y luego le negó.

Creo que tú y yo, sin importar nuestra condición, sin importar nuestras intenciones ni lo que nos hayamos propuesto, podemos estar siguiendo de lejos a Jesús al punto de negarle ante la presión. Pero creo que, como le sucedió a Pedro, el alejamiento es paulatino. Iniciamos desucidando nuestra vida de oración y nuestro tiempo en silencio en la palabra y la contemplación; continúa con dejar la comunión con los hermanos al punto de dejar de congregarte; luego dejamos de depender del control y la soberanía del Rey, pretendiendo tomar nosotros el control; entonces comenzamos a seguir al Maestro de lejos, simpatizando con sus enseñanzas, pero ya no dispuestos a comprometernos completamente a ellas… Cuando la presión viene, el escenario está dado para que tú y yo le neguemos.

¿Estás dando pasos “sutiles” para alejarte del Maestro?

Cuánto me falta… ¡Qué bueno!

Posted: Viernes, noviembre 11, 2011 in Uncategorized

Está siendo una semana muy interesante–léase ocupada, desafiante, emocionante, cansada–preparándome para predicar, llevando las materias en el seminario, organizando la producción para Casa del Juicio 2012, preparándonos para el campamento de jóvenes, etc…. En una semana como esta me doy cuenta de cuánta capacidad me falta y lo mucho que tengo que aprender. Quisera saber más; quisiera lograr más; pero simplemente no es así. No quiero sonar desanimado–porque no lo estoy. Quiero ser realista y recordarnos de nuevo de lo mucho que nos falta y de la grandiosa gracia que hemos recibido.

Esto hace que nuestras vidas sean emocionante. No importa cuánto hagas o cuánto crezcas, siempre hay nuevos retos por delante. Siempre hay riesgos que tomar y lecciones que aprender. Si no ves esto en tu  vida, probablemente te has conformado. Y el riesgo de conformarte–o estancarse–es que puedes perder la emoción, el rumbo, la satisfacción de la vida plena que el Maestro tiene para cada uno de nosotros. Y por supuesto… nunca olvidemos que por Su gracia–y sólo por Su gracia–podemos ser parte de algo tan precioso como la vida en el Reino.

¿Te falta mucho por lograr? ¿Hay mucho en lo que debes crecer? ¡Qué bueno!

Fuera de control

Posted: Lunes, noviembre 7, 2011 in Uncategorized

¡Vamos al parque! –¡Síiiii! –Alístense y vámonos. Una vez listos, abriendo la puerta y… empieza a llover. Puedes imaginarte las caritas y las reacciones de frustración en mis niños… Fue una oportunidad de oro para enseñarles que no siempre tenemos control sobre la situación, por lo que la flexibilidad para adaptarnos a lo que no podemos controlar es una actitud tan valiosa en la vida.

Cuando lo piensas, muchas muchísimas de nuestras frustraciones y de lo que nos afana (estresa) es causado por aspectos de la vida que no podemos controlar. Piénsalo, no podemos controlar muchas de las actitudes de otras personas; no podemos controlar la economía global; no podemos controlar el clima; no podemos controlar nuestras proyecciones… En realidad, ¡es muy poco lo que podemos controlar! Esto pone en perspectiva las cosas. Ya que, aunque yo no puedo controlar muchas situaciones, Dios sí. Él es el Rey, y Su reino domina sobre todos. Como dice el Salmo 103 “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.”

Entonces, no tiene mucho sentido que nos frustremos o nos afanemos… Tú y yo podemos aceptar esas situaciones y tener una actitud correcta… y estar tranquilos en el proceso. Aunque en la práctica es difícil de aplicar, entenderlo y ponerlo como uno de los principios principales de nuestra cosmovisión es escencial.

Cualquiera sea la situación que estás enfrentando, recuerda que las cosas no han escapado al control de Dios y–como se le atribuye a Reinhold Niebuhr que dijo–que Él puede concederte la serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar, el valor para cambiar aquellas que puedes y la sabiduría para reconocer la diferencia.